Nabla: “La personalización es, ante todo, un desafío pedagógico”

Noelia Camacho,

“El producto nace de un problema que conocíamos desde dentro”

¿Cómo nació Nabla y qué necesidad del sector educativo os impulsó a poner en marcha el proyecto?

Nabla nació de un problema que vivimos en primera persona. Fui profesor de Matemáticas y Física en Secundaria, especialmente durante la pandemia y los años posteriores, y se hizo evidente la distancia entre lo que sabes que necesita cada alumno y el tiempo que tienes para preparar, corregir y devolver ese trabajo.

Cris, nuestra actual directora pedagógica, era responsable del departamento de orientación en el mismo centro y veía la otra cara del problema: alumnado que necesita materiales adaptados y que no siempre los recibe. Èric, nuestro cofundador y CTO, había sido alumno nuestro años atrás. Mantuvimos el contacto y acabamos creando Nabla juntos en marzo de 2025.

Los tres conocíamos esta necesidad desde dentro del aula, no a través de un informe de mercado, y eso ha marcado el producto desde el primer día.

Personalización, corrección y seguimiento sin alejarse del papel

¿Qué soluciones desarrolláis actualmente y cómo contribuyen a mejorar la experiencia de aprendizaje?

Nabla es una plataforma para profesorado de Secundaria y Bachillerato. El docente parte de sus propios materiales o del currículo oficial para generar fichas de trabajo, que la plataforma adapta al nivel y a las necesidades de cada alumno.

Las fichas se imprimen y el alumnado trabaja a mano, en papel y sin pantallas. Una vez finalizada la actividad, el profesor la escanea y recibe una propuesta de corrección contrastada con los criterios de evaluación, que revisa y valida. A partir de ahí, puede consultar informes por alumno y por grupo, además de generar actividades de refuerzo o ampliación.

La plataforma funciona con cualquier materia porque no parte de un banco cerrado de ejercicios, sino del material que ya utiliza el propio docente.

“Crecer sin perder la proximidad es nuestro gran reto”

Habéis ampliado el equipo y vuestra presencia en los centros. ¿Qué significa esta nueva etapa para Nabla?

Actualmente somos seis personas y este curso hemos incorporado a un responsable comercial con experiencia en el sector educativo. Esto nos permite estar más presentes en los centros.

Nuestro reto es pasar de acompañar pilotos uno a uno a desplegar la herramienta en redes de centros sin perder esa proximidad. Un centro no adopta una solución solo porque se firme un contrato: la adopta cuando el claustro la integra en su día a día. Y eso requiere formación presencial, acompañamiento y disponibilidad durante todo el curso.

Queremos crecer en número de centros, manteniendo el mismo nivel de atención.

La tecnología debe adaptarse a la práctica docente

¿Qué aprendizajes destacaríais de vuestra trayectoria?

Hemos aprendido que el reto no es la falta de herramientas, sino que muchas de ellas piden al docente que cambie su manera de trabajar. Por eso, nuestro punto de partida es el material que el profesorado ya tiene y el papel, que no es un formato del pasado, sino el espacio en el que el alumnado se concentra y trabaja.

También hemos comprobado que quien toma la decisión de compra no siempre es quien decide el uso real de una herramienta. Puedes cerrar un acuerdo con una dirección o una fundación y que, después, no ocurra nada en las aulas. Esto nos ha llevado a situar la formación y el acompañamiento del claustro en el centro de nuestro modelo, y no como un servicio posventa adicional.

Mirando al futuro

Nabla cuenta ya con más de 2.700 usuarios, ha trabajado con 77 centros y ha corregido más de 30.000 trabajos a través de la plataforma. De cara al curso 2026-2027, su prioridad es consolidar el uso en los centros que ya forman parte del proyecto, ampliando también la cobertura curricular por materias y etapas.

Tras cerrar una ronda de financiación el pasado mes de mayo, el equipo afronta esta nueva fase con el producto y los recursos necesarios para seguir avanzando. Además, destacan el valor de formar parte del EduTech Cluster como un espacio para contrastar ideas, compartir conocimiento y mantener el contacto con la realidad de los centros educativos.

Nabla demuestra cómo la tecnología educativa puede aportar valor cuando parte de las necesidades reales del aula: ayudando al profesorado a personalizar el aprendizaje, tomar mejores decisiones y dedicar más tiempo a lo que realmente importa, acompañar a cada estudiante.

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